dimarts, 29 de maig de 2012

LOS CRÉDITOS "SUBPRIME" DE ROMA

Artículo publicado el sábado, 26 de mayo de 2012 en el diario elcorreo.com
 
Autor: Javier Muoz

 En la Roma antigua, a quienes acumulaban excedente de dinero les salía a cuenta moverlo.



En la Roma antigua, a quienes acumulaban excedente de dinero les salía a cuenta moverlo.
La pobreza, o la expectativa de caer en ella, es un lujo que no pueden permitirse ni los afectados ni sus países. Todo sale más caro. Con la prima de riesgo al alza, y con la deuda bajo vigilancia de los bancos alemanes y franceses, que aspiran a recuperar su dinero, España está refrescando una lección que se conocía en la Antigüedad: las clases humildes de Roma, que constituían la inmensa mayoría de la población, solo podían acceder al crédito pagando tipos de interés más altos que la elite, pues esta última ofrecía mayores garantías al acreedor y en consecuencia mayores expectativas de devolución.
Jerry Toner, investigador de la Universidad de Cambridge, recuerda en su libro ‘Sesenta millones de romanos’ (Ed. Crítica) que en el Imperio también existían créditos ‘subprime’, una alternativa que no servía exactamente para que el pueblo se comprara un piso en el extrarradio (si bien Roma conoció una ‘burbuja inmobiliaria’ en tiempos de Augusto), sino para cubrirse frente a los golpes del destino, que eran muy acusados y frecuentes (la gente corriente solía pagar el alquiler a diario).
El autor se pregunta por qué los romanos pudientes se arriesgaban a conceder créditos a los que no pertenecían a la elite, ya que estos tenían un horizonte tan incierto. Un motivo era que, entre los siglos I a. C. y el V d. C., periodo que estudia en el ensayo, a quien acumulaba excedentes de dinero le salía a cuenta moverlo, puesto que no lo podía guardar en casa con seguridad. Los préstamos eran, además, una fórmula “de amistad o patrocinio”. “Sin embargo -enfatiza Toner-, la principal razón que explica el floreciente mercado de deuda es que era rentable”.
Basándose en diferentes testimonios, el especialista sostiene que el tipo de interés a largo plazo que más se aplicaba en Roma al pueblo llano era del 12%, aunque los préstamos al consumo a corto plazo podían llegar al 50%. En cambio, las operaciones que contaban con el aval de “tierras italianas de primera”, en manos de los latifundistas, conseguían crédito al 6%.
Toner cifra en un 50% la ‘tasa de recuperación’, es decir, lo que el prestamista podía recuperar en caso de impago, ejecutando los bienes del deudor. Para hacer ese cálculo rescata un papiro egipcio del siglo IV d. C. sobre un comerciante de vinos que no pudo devolver un préstamo cuantioso. Después de enajenar todas sus posesiones, también las que “cubrían sus vergüenzas”, todavía quedó pendiente la mitad de la deuda, así que sus hijos de corta edad fueron vendidos como esclavos.
Según Jerry Toner, de los tipos de interés vigentes en Roma y de la tasa de recuperación implícita en el triste relato del vinatero se deduce que “entre un 10% y un 44%” de los individuos de la plebe que pedían préstamos podían declararse en bancarrota cada año. No obstante, esa estimación no incluye la posibilidad de que la tasa de recuperación se redujera con la venta de los parientes del deudor. Ni tampoco computa “los beneficios extraordinarios, la prima de riesgo, que los prestamistas habrían incluido en sus tipos para compensar la probabilidad de que se produjera un impago”. De todos modos, el autor cree esos beneficios extraordinarios no podían ser muy elevados. “En tal caso -sostiene- otros prestamistas habrían entrado al mercado proporcionando tipos más competitivos”.
Las tragedias que acarreaban los impagos en la Antigüedad explican que la cancelación de las deudas haya figurado con frecuencia entre las reivindicaciones planteadas a los gobernantes en periodos de turbulencia social y política. Sin ir más lejos, Julio César tuvo que lidiar con ese problema, aunque cuando llegó al poder solo perdonó sus propias deudas, que eran astronómicas, pero no las de los demás.
Prestar era un negocio delicado ayer y hoy. Jerry Toner cita a Gregorio de Nisa, del siglo IV d. C., uno de los padres griegos de la Iglesia, quien describió cómo los prestamistas se informaban sobre la situación del deudor y se angustiaban pensando en el dinero pendiente de devolución. “Si el usurero ha prestado a un marinero, permanece en la orilla, preocupado por los movimientos del viento (...) y esperando las noticias de un naufragio o alguna otra desgracia”.
Las palabras de Gregorio de Nisa cobran un significado interesante en nuestros días, cuando existen los denominados seguros de impago y las agencias de calificación.

dissabte, 19 de maig de 2012

EL 15M ROMANO

 Artículo publicado el viernes, 18 de mayo de 2012 en "Romapedia"
Autor: Lidernostri
Pasado el aniversario del inicio del movimiento que ha venido a llamarse 15M, desde la RomaPedia nos gustaría rescatar del recuerdo un episodio que ya fue mencionado, pero traerá a la luz que, el movimiento indignado ya fue “inventado”por los romanos y con éxito. Pongámonos en contexto; Roma se configuró como cualquier república de la Historia Antigua como un régimen aristocrático donde un grupo minoritario (Patricios) acumulaba privilegios y prebendas frente a una mayoría que carecía de los mismos (Plebeyos). El crecimiento de Roma pronto hizo llamar a ricos hombres de las ciudades colindantes que, pese a tener fortunas superiores a la de los propios senadores, no tenían derechos similares. Además, la legislación senatorial ahondaba en las diferencias y restaba poder a los plebeyos, que a la sazón eran el núcleo del ejército, la mano de obra en los campos y los “responsables” del funcionamiento normal de la ciudad (trabajos de gestión). Los Plebeyos, tanto los ricos como los pobres, tomaron conciencia de la realidad, de su importancia y de lo injusto de la Constitución romana. Las luchas sociales, semillas de lo que hoy son las Huelgas, son los episodios conocidos como Secessio Plebis y abarcan, en capítulos, desde el 494 a.C hasta el 287 a.C. (Les llevó su tiempo, si), pero la relativa paz social (salpicada por caudillos populistas que terminaron con ella) favoreció que Roma se expandiese formando el Imperio que fue.
Graco se dirige a la Asamblea Plebeya. Nótese la similitud con la foto anterior.
Pero de todas las Secessio Plebis solo nos fijaremos en la primera y en la última, por mostrar mayores semejanzas con el actual movimiento 15M. En el 494 a.C. (en el 509 se instauró la República) los plebeyos se enfrentaron contra los patricios pues la ley establecía el Nexum; si un deudor no podía hacer frente a la deuda, perdía su libertad y pasaba a ser esclavo del acreedor. Sucedía que, si el plebeyo tenía la obligación de formar parte del ejército, durante la campaña (que eran anuales) los campos que tenía que cultivar se abandonaban, o no podía hacer su trabajo, por lo que no llevaba dinero a casa, o cuando no caía en combate y una familia perdía su sustento. Como protesta, los plebeyos se negaron a alistarse en el ejército para una nueva guerra, con lo que los patricios, presionados por la amenaza de Ecuos y Volscos, cedieron en principio a prohibir que los deudores pudiesen perder su libertad, pero una vez pasada la amenaza bélica, los patricios dar marcha atrás y restablecieron el Nexum. Ante este comportamiento, los Plebeyos salieron de Roma, hacia el Mons Sacer (monte Sacro), con la intención de fundar una comunidad, diferente a Roma, con sus propias instituciones. Permanecieron durante días allí, negándose a hacer vida en Roma, hasta que el cónsul Menenio Agrippa aceptó instituir la figura del Tribuno de la Plebe, así como el Concilium Plebis (Asamblea Plebeya), cuyas decisiones tenían fuerza de ley para los plebeyos. Es decir, aun manteniendo cerradas las capas superiores del Poder en Roma, se les concedía que, dentro de su ámbito, los plebeyos tenían derechos políticos y capacidad de veto sobre algunas decisiones del Senado.
Ceres, cabeza de la llamada triada plebeya.
Pero no era suficiente, y con el tiempo las protestas continuaron, hasta la últimaSecessio Plebis, en el 287; cuando la realidad creada en el 494 favoreció en Roma la aparición de dos estados de facto, por un lado, un mundo patricio y, por otro, plebeyo. Pese a conseguir en anteriores protestas, que los plebeyos pudieran formar parte de las magistraturas de Roma, o que fuesen legales los matrimonios entre patricios y plebeyos. Pero aún así, la posición de los patricios mantuvo cierta preeminencia sobre los plebeyos; las instituciones patricias obligaban a los plebeyos, pero el Concilium Plebis(asamblea plebeya) solo tenía poder sobre los propios plebeyos. Era la última frontera para igualar a patricios y plebeyos como ciudadanos romanos. Pero los patricios, conscientes del poder que perderían, se negaron en rotundo.  Una vez más los plebeyos recogieron sus cosas, salieron de la ciudad, y durante unos días mantuvieron la intención de fundar una ciudad propia, esta vez en el Aventino (que, pese a formar parte de las siete colinas de Roma, no estaba urbanizada y quedaba como suburbio fuera de las murallas de la ciudad). ¿Por qué el Aventino? Pues para ver hasta qué punto había llegado la división interna en Roma, los plebeyos tenían su propia triada de dioses (Ceres – Liber – Libera) frente a la triada patricia o capitalina, y oficial del estado en cierta forma, (Júpiter – Juno – Minerva). Pues en el Aventino había un templo a Ceres, por lo que era ideal para, bajo la protección de la diosa principal de su triada, fundar la nueva ciudad. Los patricios, a la vista de los hechos, y conscientes de la fuerza plebeya, tuvieron que aceptar la igualdad real de los plebeyos, la unificación de los dos estados en Roma, y la potestad de la Asamblea Plebeya sobre toda la ciudadanía. Era conocida como Lex Hortensia.
Hasta qué punto fueron estas protestas las que consiguieron la igualdad entre patricios y plebeyos, o hubo más factores, es algo sobre lo que podríamos discutir semanas enteras sin llegar a una conclusión. Incluso es discutible si realmente tenían intención de crear una nueva ciudad, o era un órdago. Pero, como vemos, lo de acampar para protestar contra lo que se considera injusticia, ya lo hacían los romanos y, aunque sus pretensiones pueden variar con los indignados actuales, incluso la forma de gestionar los campamentos, la idea es la misma; paralizar el estado para demostrar a los de “arriba” el poder de los de “abajo”.

diumenge, 13 de maig de 2012

BARCINO AL DESCUBIERTO

Artículo publicado el domingo, 13 de mayo de 2012 en "La Vanguardia.com"

Autores: Santiago Tarín y Silvia Angulo


El derribo de dos fincas expropiadas permitirá mostrar 40 metros de la muralla romano-medieval | El Ayuntamiento pone en marcha un plan para exhibir los restos urbanos de la Barcelona romana


Las puertas de la ciudad. En la plaza Nova aún sobreviven las dos torres de defensa que flanqueaban una de las puertas de entrada a Barcino Ana Jiménez


Lleva ahí desde el siglo I antes de Cristo, pero para muchos barceloneses su descubrimiento es una sorpresa. Barcino, la ciudad romana, sigue presente en el paisaje de la actual Barcelona, y en especial la impresionante muralla que la circunvalaba. El Ayuntamiento recuperará ahora 40 metros más de su perímetro y debate cómo salvaguardar y mostrar a ciudadanos y turistas este patrimonio singular.

De hecho, cómo preservar y enseñar la muralla ha sido el eje de las jornadas que se celebraron en el Museu d'Història de Barcelona. Según el director de esta institución, Joan Roca, los debates han permitido dar un salto cualitativo en el conocimiento de la fortificación. Y el Ayuntamiento está por la labor de revelar este pasado romano.

Un paso ya está dado. Dos fincas de la calle Sots-Tinent Navarro, los números 14 y 16, han sido expropiadas y este año serán derribadas, cuando se compruebe que su desaparición no causa daños a otros inmuebles colindantes. Con ello se permitirá ver unos 40 metros más de esta fortaleza. El teniente de alcalde de Cultura, Jaume Ciurana, explicó que esperan que este tramo de muralla esté bien conservado, como ha ocurrido antes en otras actuaciones similares. Sin embargo, matiza que "no sabremos en que estado se encuentra el perímetro hasta que se produzca el derribo". Ciurana también recuerda que en breve abrirá sus puertas el hotel de lujo de la calle Lledó -un proyecto de Rafael Moneo, recientemente galardonado con el premio Príncipe de Asturias- que conserva y pone en valor un lienzo que se podrá visitar, ya que se trata de un Bien Cultural de Interés Nacional. Con estas actuaciones quedará a la vista una tercera parte de los 1.270 metros que se cree tenía la fortificación.

Además, en los próximos meses se actuará en la plaza de los Traginers, a unos pocos metros de donde se encuentran las dos fincas expropiadas de la calle Sots-Tinent Navarro. Dos locales comerciales de la plaza guardan más joyas arqueológicas, localizadas en la década 1950: en su interior subsiste una torre redonda y una arcada gótica que permanecieron olvidadas durante años. La intención del Consistorio es recuperarlas y poderla mostrarlas al público, después de efectuar un estudio. Por lo que hace referencia a las fincas 18 y 20, propiedad de las monjas Carmelitas, y que el Ayuntamiento ambiciona también con el fin de descubrir parte de la muralla, Ciurana sostiene que "ahora no es el momento".

En este punto, el edil explica que el Ayuntamiento está llevando a la práctica un plan para recuperar los restos urbanos de Barcino. Vestigios que se hallaron hace un tiempo pero que permanecen ocultos para los barceloneses. De esta manera, "se podrán incorporar a los itinerarios turísticos y culturales que muestran la Barcelona romana", aclara Ciurana. Actuaciones que permitan completar de manera visible el mapa y el alma de Barcino, una herencia que se encuentra en el derecho y en la propia lengua. Como ejemplo, habla de un mosaico descubierto en el número 15 de la calle Avinyó en el interior de un edificio municipal con referencias a la música.

Lo cierto es que la Barcino romana aún sobrevive en muchos puntos de la Barcelona actual, en el Gòtic. El crecimiento de la urbe provocó que muchos vestigios quedaran integrados en edificios posteriores y se han convertido en parte del paisaje, por ese motivo son unos desconocidos hasta para muchos barceloneses. Y este fenómeno también ha permitido conservar este patrimonio, que así ha llegado hasta nuestros días. Su recuperación es ahora un objetivo, como en el caso de la muralla; un proceso que es hasta psicológico, puesto que, en palabras de Joan Roca, la antigua muralla ha pasado de ser antaño un impedimento a un monumento.

Es un viaje en el tiempo, que nos lleva hasta el siglo I a.C. Augusto es el emperador en Roma y decide emplazar al norte de Tarraco una colonia, que servirá para instalar a sus veteranos de las legiones y a colonizadores itálicos, que se mezclarán también con los íberos que poblaban la zona. Su nombre es Colonia Iulia Augusta Paterna Faventia Barcino, y crece alrededor de una elevación que es el Mons Taber, a 16,9 metros sobre el nivel del mar. Se estructura de la misma forma que un campamento militar: de forma hexagonal, dispone de cuatro puertas de acceso que corresponden a las dos calles principales, el cardo y el decumanus, que se cruzan en un punto que es el foro. En la plaza pública se erige un gran templo para gloria del emperador. Es un asentamiento de diez hectáreas, en el que viven unas 5.000 personas, protegido por una muralla.

A finales del siglo III comienza a planificarse reforzar el sistema defensivo, debido a las incursiones de los francos. En el siglo IV se levanta, pegada a la anterior, una nueva muralla, reforzada con 76 torres de defensa que llegan a tener 28 metros de alto, unidas por un camino de ronda. El aspecto debía de ser imponente: una fortaleza en medio de una llanura que mereció el apelativo de ciudad coronada por esa proliferación de torres defensivas. No era una gran urbe, pero tenía una gran importancia estratégica.

Joan Roca cuenta como en las década de los veinte y de los treinta del pasado siglo hubo un gran impulso a la recuperación de la muralla. Este trabajo paciente y prolongado ha permitido que Barcino vuelva a asomarse. Por eso hoy es posible llevar a cabo un emocionante recorrido por la antigua ciudad romana. Sabemos que una de las antiguas puertas estaba en la plaza Nova, donde se conservan las dos torres que vigilaban en acceso. A lo largo de la Via Laietana son visibles lienzos de la muralla y torres. En la plaza de los Traginers se conserva otra torre de defensa. Accediendo por el Museu d'Història de la Ciutat, en la plaza del Rei, se puede bajar al nivel de la urbe antigua y ver su trazado y los almacenes. A pocos metros, en la calle Paradís, se conservan columnas del templo de Augusto.

Las actuaciones más recientes se han desarrollado en la calle Regomir, en el Pati Llimona. En este punto estaba la puerta que daba a la playa. Quizás a 100 o 150 metros estaba el mar, no el puerto, que se ubicaba en Montjuïc, pero por aquí se cobraban los impuestos por las materias que ingresaban en la villa mediante la navegación de cabotaje y el desembarco en la misma arena. Aquí se han recuperado dos termas (una para mujeres y otra para hombres) que estaban extramuros, y las catas arqueológicas han revelado que luego se construyeron almacenes y, tal vez, la vivienda de un personaje principal. Además, integrado en el edificio, se puede observar tanto las dos murallas (la del siglo I a.C. como la del IV DC) como una espectacular torre que podía tener 20 metros de altura, y que es posible contemplar desde una escalera moderna.

Esta urbe romana era "una ciudad próspera en tiempos difíciles", define Joan Roca, con una función importante hasta bien entrada la edad media. Ahora, nuestro pasado se nos muestra: Barcelona recupera Barcino.